lunes, 17 de enero de 2011

Capítulo DOS La mente reactiva

En la actualidad está totalmente aceptado que la vida evolucionó en todas sus formas a partir de los bloques básicos de construcción: el virus y la célula. Lo único que esto tiene que ver con la Dianética es que tal proposición funciona, y de hecho, esto es lo único que pedimos a la Dianética. No tiene sentido aquí escribir un vasto tomo sobre biología y evolución. Podemos agregar algunos capítulos sobre esto, pero Charles Darwin[1] hizo bien su trabajo, y los principios fundamentales de la evolución pueden encontrarse en sus obras y en las de otros.

La proposición sobre la que se emprendió originariamente la Dianética fue la evolución. Se postuló que las células en sí tenían el impulso de sobrevivir y que ese impulso era común a la vida. Se postuló, además, que los organismos -los individuos- estaban compuestos de células, y que en realidad eran agregados de colonias de células.

Según fuera el bloque de construcción, así era el organismo. En el campo finito, y para cualesquiera de nuestros propósitos, se podía considerar al hombre como un agregado de colonias de células y se podía suponer que su propósito era idéntico al de sus bloques de construcción.

La célula es una unidad de vida que trata de sobrevivir, y únicamente sobrevivir.

El hombre es una estructura de células que están tratando de sobrevivir, y únicamente sobrevivir.

La mente del hombre es el puesto de mando de operación, y está construida para resolver problemas y plantear problemas relacionados con la supervivencia, y únicamente con la supervivencia.

La acción de la supervivencia, si fuera óptima, conduciría a la supervivencia.

Se formuló el patrón de la conducta óptima de supervivencia y después fue estudiado en busca de excepciones, y no se encontró ninguna excepción.

Se descubrió que el patrón de conducta de supervivencia distaba mucho de ser estéril e infructuoso, sino que estaba lleno de una actividad rica y sumamente placentera.

Ninguno de estos postulados proscribió ningún concepto respecto al alma humana o divina o la imaginación creativa. Se comprendió perfectamente que éste era un estudio únicamente en el universo finito y que muy bien podían existir esferas y reinos de pensamiento y de acción por encima de esta esfera finita., Pero también se, descubrió que ninguno de estos factores era necesario para resolver el problema completo de la aberración y de la conducta irracional.

Se descubrió que la mente humana había sido enormemente calumniada, ya que se encontró que poseía capacidades que excedían en mucho a las que se habían imaginado, y mucho menos comprobado, hasta ahora.

Se encontró que el carácter humano básico había sido puesto en la picota porque el hombre no había sido capaz de distinguir entre la conducta irracional derivada de datos deficientes y la conducta irracional derivada de otra fuente mucho más perversa.

Si alguna vez hubo un diablo, él diseñó la mente reactiva.


Este mecanismo funcional se las arregló para desaparecer de la vista tan concienzudamente que sólo la filosofía inductiva[2], viajando del efecto hacia la causa, sirvió para descubrirlo. El trabajo detectivesco que se invirtió en la localización de este supercriminal de la psique humana llevó muchos años. Ahora su identidad puede ser certificada por cualquier técnico en cualquier clínica o en cualquier grupo de personas. Se han examinado y tratado doscientos setenta y tres individuos, representantes de todos los diversos tipos de enfermedades mentales inorgánicas y de las muchas variedades de enfermedades psicosomáticas. En cada uno se encontró esta mente reactiva operando, sin variar sus principios. Esta es una larga serie de casos y pronto se hará más larga.

Todo el mundo posee la mente reactiva. Ningún ser humano, examinado en cualquier parte, se encontró exento de ella o libre del contenido aberrativo de su banco de engramas, el depósito de datos que sirve a la mente reactiva.

¿Qué es lo que hace esta mente? Bloquea el recuerdo auditivo. Coloca circuitos vocales en la mente. Hace que la gente sea sorda a los tonos. Hace que la gente tartamudee. Hace todas y cada una de las cosas que pueden encontrarse en cualquier lista de enfermedades mentales: psicosis, neurosis, compulsiones, represiones...

¿Qué puede hacer? Puede ocasionarle a una persona artritis[3], sinovitis[4], asma, alergias, sinusitis, trastornos coronarios[5], hipertensión sanguínea, y así a lo largo de todo el catálogo de enfermedades psicosomáticas, agregando algunas que nunca fueron específicamente clasificadas como psicosomáticas, tales como el catarro común.

Y es lo único en el ser humano que puede producir estos efectos. Es lo que invariablemente los origina.

Esta es la mente que hizo pensar a Sócrates que poseía un "demonio" que le daba respuestas. Esta es la mente que hizo que Calígula[6] nombrara a su caballo para un puesto en el gobierno. Esta es la mente que hizo que César cortara las manos derechas de miles de galos; la que hizo que Napoleón redujera la estatura de los franceses en una pulgada.

Esta es la mente que mantiene la amenaza de la guerra, la que hace que la política sea irracional, la que hace gritar a los oficiales superiores, la que hace que los niños lloren por miedo a la oscuridad. Esta es la mente que hace que un hombre suprima sus esperanzas, la que mantiene sus apatías, la que le da indecisión cuando debería actuar y la que lo mata antes de que haya comenzado a vivir.

Si alguna vez hubo un demonio, él la inventó.

Descarga el contenido del banco de esta mente, y la artritis se desvanece, la miopía mejora, la enfermedad cardiaca disminuye, el asma desaparece, los estómagos funcionan correctamente y todo el catálogo de enfermedades se va para no volver.

Descarga el banco reactivo de engramas, y el esquizofrénico[7] finalmente se enfrenta a la realidad, el maníaco-depresivo[8] se lanza a lograr cosas, el neurótico[9], deja de aferrarse a libros que le dicen cuánto necesita sus neurosis y empieza a vivir, la mujer deja de gritar a sus hijos y el dipsómano[10] puede beber cuando quiera y después dejarlo.

Estos son hechos científicos. Invariablemente se comparan con la experiencia observada.

La mente reactiva es la fuente total de la aberración. Puede probarse, y se ha probado repetidamente, que no hay ninguna otra, ya que cuando se descarga ese banco de engramas todos los síntomas indeseables se desvanecen y el hombre empieza a actuar según su patrón óptimo.

Si uno estuviera buscando algo parecido a demonios en una mente humana -como los que uno observa en algunos pacientes de los manicomios- podría encontrarlos bastante fácilmente. Sólo que no son demonios. Son circuitos de desviación que proceden del banco de engramas. ¡Qué de oraciones y exhortaciones se han empleado en contra de estos circuitos de desviación!

Si uno no creyera en los demonios, si uno supusiera que, después de todo, el hombre es bueno (como postulado, naturalmente), ¿cómo entraría en él la maldad?, ¿cuál sería la fuente de estas cóleras dementes?, ¿cuál sería la causa de que se le trabara la lengua?, ¿cómo llegaría a conocer el miedo irracional?

¿Por qué a uno no le agrada su jefe, aunque éste siempre ha sido amable? ¿Por qué los suicidas destrozan sus cuerpos?

¿Por qué el hombre se comporta destructivamente, irracionalmente, haciendo guerras, matando, destruyendo secciones completas de la humanidad?

¿Cuál es la fuente de todas las neurosis, psicosis, demencias?

Volvamos a hacer un breve examen de la mente analítica. Examinemos sus bancos de memoria. Encontramos archivados aquí todos los conceptos sensoriales; al menos, así parece a primera vista. Echemos otra mirada, una mirada al factor tiempo. Existe un sentido de tiempo en torno a estos bancos de la mente analítica. Es muy exacto, como si el organismo estuviese equipado con un reloj muy preciso. Pero algo anda mal aquí en cuanto al tiempo: ¡tiene lagunas en él! Hay momentos en los que parece que nada está archivado en estos bancos estándares. Estas son lagunas que tienen lugar durante momentos de "inconsciencia", ese estado del ser causado por anestesia, drogas, lesión o conmoción.

Estos son los únicos datos que faltan de un banco estándar. Si en un trance hipnótico examinas el recuerdo que un paciente tiene de una operación, estos incidentes son los únicos períodos que no encontrarás en los bancos. Puedes encontrarlos si te molestas en mirar y no te importa lo que le suceda a tu paciente; de esto hablaremos más adelante. Pero el asunto es que falta algo que siempre se ha considerado, por todos y en todas las épocas, como no grabado.

Nadie, en ninguna época, ha sido capaz de atreverse con la demencia. ¿Están estos dos datos de acuerdo y tienen alguna interrelación? Definitivamente, sí.

Hay dos cosas que parecen estar -pero no están grabadas en los bancos estándares: la emoción dolorosa y el dolor físico.

¿Cómo emprenderías la construcción de una máquina sensible de la cual dependieran los asuntos de vida y muerte de un organismo y. que tuviera que ser la herramienta principal de un individuo? ¿Dejarías sus delicados circuitos expuestos a cualquier sobrecarga, o instalarías un sistema de fusibles? Si un instrumento delicado está conectado a un circuito eléctrico, se le protege con varios juegos de fusibles. Cualquier computadora estaría protegida así.

Sucede que hay alguna pequeña evidencia para apoyar la teoría eléctrica del sistema nervioso. Cuando hay dolor, hay muy fuertes sobrecargas en los nervios. Bien puede ser -y en otra parte se han hecho algunas computaciones dianéticas sobre esto- que el cerebro sea el que absorbe las sobrecargas de energía que resultan de alguna lesión, siendo generada la energía en sí por las células lastimadas en el área de la lesión. Esto es teoría y no tiene cabida aquí salvo para servir de ejemplo. Ahora únicamente nos estamos ocupando de hechos científicos.

La acción de la mente analítica se suspende durante un momento de dolor intenso. De hecho, la mente analítica se conduce justamente como si fuese un órgano del que se desconecta el abastecimiento vital, siempre que esté presente la conmoción.

Por ejemplo: un hombre golpeado en un costado por un coche queda "inconsciente" por el golpe; al recuperar la "consciencia" no tiene ningún registro del período en que estuvo "fuera de combate". Esta sería una circunstancia de no supervivencia. Significa que no habría voluntad por parte de quien estuviese lesionado, y éste es el momento en que el organismo más necesita de ella. De manera que si toda la mente se desconecta cada vez que aparece el dolor, esto no es supervivencia. ¿Dejaría un organismo con más de mil millones de años de ingeniería biológica tras de sí un problema como éste sin resolver?

En realidad, el organismo sí resolvió el problema. Quizá, biológicamente, el problema sea muy difícil, y quizá la solución no sea muy buena, pero se han tomado grandes medidas para estos momentos en los que el organismo está "inconsciente".

La respuesta al problema de hacer que el organismo reaccione en momentos de "inconsciencia" o casi "inconsciencia", es también la respuesta a la demencia y a las enfermedades psicosomáticas y a todas aquellas extrañas peculiaridades mentales a las que la gente está expuesta, y que dieron origen a la fábula de que "errar es humano".

Experimentos clínicos prueban que estas afirmaciones son hechos científicos:

1. En algún nivel, la mente registra continuamente durante toda la vida del organismo.

2. Todos los registros de una vida están disponibles.





3. La "inconsciencia", en la cual la mente se olvida de lo que la rodea, solamente es posible en la muerte y no existe como amnesia total mientras haya vida.

4. Todos los desórdenes mentales y físicos de naturaleza psíquica proceden de momentos de "inconsciencia".

5. Tales momentos se pueden localizar y liberar de carga[11], con el resultado de que la mente retorna a una condición óptima de operación.

La "inconsciencia" es la única fuente de la aberración. No existe una acción como el "condicionamiento mental", excepto en un nivel de entrenamiento consciente (en el que existe solamente con el consentimiento de la persona).

Si te tomas la molestia de hacer el experimento, puedes coger a una persona, llevarla a la "inconsciencia", lesionarla y proporcionarle información. Mediante la técnica dianética, esta información puede ser recuperada, no importa qué información le hayas dado. Este experimento no se debe hacer descuidadamente, pues también podrías enloquecerla.

Se puede obtener un cierto parecido a esta operación mediante la hipnosis, ya sea mediante sus técnicas usuales o con drogas. Instalando "sugestiones imperativas" en un individuo, puede hacérsele actuar como una persona demente. Esta prueba no es nueva. Ha sido bien sabido que las compulsiones o las represiones pueden ser introducidas de este modo en la psique. Los antiguos griegos estaban bastante familiarizados con ello y lo empleaban para producir diversas ilusiones.

Existe lo que es conocido como "sugestión posthipnótica". Una comprensión de esto puede ayudar a la comprensión del mecanismo básico de la demencia. Las acciones bajo ambas circunstancias no son idénticas, pero son suficientemente parecidas en su esencia.

Se pone a un hombre en trance hipnótico mediante la técnica hipnótica estándar o con alguna droga hipnótica. Después el operador puede decirle: "Cuando despiertes hay algo que debes hacer. Cada vez que yo me toque la corbata, te quitarás la chaqueta. Cuando yo suelte la corbata, te pondrás la chaqueta. Ahora olvidarás que te he dicho que hagas esto".

Se despierta entonces al individuo. El no está conscientemente enterado de la orden. Si se le dijera que se le había dado una orden mientras "dormía", se resistiría a la idea o se encogería de hombros, pero no lo sabría. Entonces el operador se toca la corbata. El individuo puede hacer un comentario de que hace demasiado calor y así quitarse la chaqueta. Entonces el operador suelta la corbata. El individuo puede decir que ahora tiene frío y volverá a ponerse la chaqueta. El operador, entonces, se toca la corbata. El individuo puede decir que ha llevado la chaqueta al sastre y con mucha verborrea explica finalmente porqué se la quita, quizá para ver si la costura de la espalda estaba bien cosida. Entonces, el operador suelta su corbata y el individuo dice que está satisfecho con el sastre y vuelve a ponerse la chaqueta. El operador puede tocar su corbata muchas veces y todas ellas conseguir que el individuo actúe.

Finalmente, por las expresiones en los rostros de la gente, el individuo puede darse cuenta de que algo anda mal. No sabrá qué es lo que anda mal. Ni siquiera sabrá que el tocar la corbata es la señal que le hace quitarse la chaqueta. Empezará a sentirse incómodo. Puede encontrar defectos en el aspecto del operador y comenzar a criticar su indumentaria. Todavía no sabe que la corbata es una señal. Seguirá reaccionando y continuará ignorando que hay una extraña razón por la cual debe quitarse la chaqueta; todo lo que sabe es que se siente incómodo con la chaqueta puesta cada vez que el operador se toca la corbata, e incómodo sin la chaqueta cada vez que el operador suelta la corbata.

Estas diversas acciones son muy importantes para una comprensión de la mente reactiva. El hipnotismo es una herramienta de laboratorio. No se emplea en lo más mínimo en la terapia dianética, pero ha servido como medio para examinar las mentes y obtener sus reacciones. El hipnotismo es una variable incontrolable. Unas pocas personas pueden ser hipnotizadas; muchas no pueden serlo. Las sugestiones hipnóticas a veces "prenden" y a veces no. A veces mejoran a las personas y a veces las enferman; la misma sugestión reacciona de forma diferente en diferentes personas. Un ingeniero sabe cómo utilizar una variable incontrolable. Hay algo que la hace impredecible. El encontrar la razón básica por la que el hipnotismo era una variable ayudó a descubrir la fuente de la demencia. Y la comprensión del mecanismo de la sugestión poshipnótica puede ayudar a la comprensión de la aberración.

No importa cuán tonta sea la sugestión dada a un individuo bajo hipnosis, él la llevará a cabo de una manera u otra. Se le puede decir que se quite los zapatos o que llame a alguien a las diez del día siguiente o que coma guisantes para desayunar, y lo hará. Estas son órdenes directas, y él las cumplirá. Se le puede decir que sus sombreros no le sientan bien, y lo creerá así. Cualquier sugestión operará en el interior de su mente, quedando desconocida para sus niveles más altos de consciencia.

Pueden darse sugestiones muy complejas. Una de estas sería la de que fuese incapaz de pronunciar la palabra yo. La omitiría en su conversación, utilizando sustitutos notables, sin "darse cuenta" de que tenía que evitar la palabra. O bien se le podría decir que jamás debe mirarse las manos, y no lo hará. Estas son represiones. Dadas al individuo estando éste drogado o en un sueño hipnótico, estas sugestiones operan cuando está despierto. Y seguirán operando hasta que el hipnotizador le libere de ellas.

Se le puede decir que tiene necesidad de estornudar cada vez que escucha la palabra "alfombra" y que estornudará cuando se pronuncie. Se le puede decir que debe dar un salto de medio metro de altura cada vez que vea un gato, y saltará. Y hará todas esas cosas después de que se le haya despertado. Estas son compulsiones.

Se le puede decir que tendrá pensamientos muy eróticos respecto a cierta chica, pero que cuando los tenga sentirá que le pica la nariz. Se le puede decir que tiene un continuo impulso de acostarse y dormir, y que cada vez que se acueste sentirá que no puede dormir. Experimentará estas cosas. Son neurosis.

En otros experimentos se le puede decir, mientras se encuentra en su "sueño" hipnótico, que es el presidente del país y que los agentes del servicio secreto están tratando de asesinarle. O se le puede decir que se le está dando veneno en todo restaurante en el que intente comer. Estas son psicosis.

Puede informársele de que en realidad es otra persona y de que posee un yate y responde al nombre de "Sir Reginaid". O bien puede decírsele que es un ladrón, que tiene antecedentes penales y que la policía le anda buscando. Estas serían demencias esquizofrénicas y paranoico-esquizofrénicas, respectivamente.

El operador puede informar al individuo de que es la persona más maravillosa de la tierra y de que esto lo piensa todo el mundo; o de que el individuo es el objeto de adoración de todas las mujeres. Esto sería el tipo de demencia maníaca.

Mientras está hipnotizado, se le puede convencer de que cuando despierte se sentirá tan terriblemente mal, que no tendrá otra esperanza más que la muerte. Este sería el tipo de demencia depresiva.

Puede decírsele que en lo único que puede pensar es en lo enfermo que está y que hará suya toda enfermedad sobre la que lea. Esto le haría reaccionar como un hipocondríaco[12].

Así podríamos recorrer todo el catálogo de enfermedades mentales y, creando sugestiones imperativas para crear el estado de ánimo, podríamos lograr en el individuo despierto una apariencia de cada demencia.

Quede entendido que éstas son apariencias. Son similares a la demencia en el sentido de que el individuo actúa como una persona demente. No sería una persona demente. En el momento en que se elimina la sugestión -informándole al individuo de que se trataba de una sugestión- la aberración (y todas estas demencias, etc., se agrupan bajo el título de aberraciones) teóricamente desaparece[13].

La reproducción de aberraciones de todas clases y tipos en individuos que han sido hipnotizados o drogados, ha demostrado que hay alguna porción de la mente. que no está en contacto con la consciencia, pero que contiene datos.

Fue la búsqueda de esta parte de la mente lo que condujo a la solución del problema de la demencia, las enfermedades psicosomáticas y otras aberraciones. No fue abordándolas mediante el hipnotismo; éste es simplemente otra herramienta, una herramienta que es de uso únicamente ocasional en la práctica de la Dianética, y que en realidad no se necesita en absoluto.

Tenemos a un individuo que actúa cuerdamente, al que se le da una sugestión imperativa y que luego, temporalmente, actúa de forma demente. Su cordura es restaurada al liberar la sugestión pasándola a su consciencia, momento en que la sugestión pierde la fuerza que tiene sobre él. Pero esto es sólo una apariencia del mecanismo involucrado. La verdadera demencia, la que no ha sido instalada por algún hipnotizador, no es necesario que emerja a la consciencia para que se descargue.. Existen ésta y otras diferencias entre la hipnosis y la verdadera fuente de la aberración, pero el hipnotismo es una demostración de sus mecanismos.

Revisemos el primer ejemplo de la sugestión imperativa. El individuo estaba "inconsciente", lo que quiere decir que no se encontraba en posesión de su plena consciencia o autodeterminismo. Se le dio algo que debía hacer, y ese algo estaba oculto a su consciencia. El operador le dio una señal. Cuando la señal se produjo, el individuo llevó a cabo un acto. El individuo dio para justificar el acto razones que no eran las verdaderas. El encontraba defectos en el operador y en su indumentaria, pero no se daba cuenta de que era la corbata la que daba la señal para la acción. Se eliminó la sugestión, y el individuo ya no sentía la compulsión de llevar a cabo el acto.

Estas son las partes de la aberración. Una vez que uno sabe exactamente qué partes de qué cosa son aberraciones, todo el problema es muy sencillo. A primera vista parece increíble que la fuente pudiera haber permanecido tan perfectamente oculta durante tantos miles de años de investigación. Pero, reconsiderándolo, resulta milagroso que la fuente haya sido descubierta, porque está escondida muy bien y muy astutamente.

La "inconsciencia", en su variedad no hipnótica, es un poco más severa; se necesita más que algunos pases de manos para causar el tipo de "inconsciencia" que produce la demencia.

La conmoción en accidentes, las anestesias empleadas para operaciones, el dolor de las lesiones y los delirios en la enfermedad, son las fuentes principales de lo que nosotros llamamos "inconsciencia".

El mecanismo, en nuestra analogía de la mente, es muy sencillo. Entra una ola destructiva de dolor físico o algún veneno filtrable, como el éter, y se funden algunos o todos los fusibles de la mente analítica. Cuando ésta queda desconectada, lo mismo sucede con lo que conocemos como los bancos estándares de memoria.

Los períodos de "inconsciencia" son lagunas en los bancos estándares de memoria. Estos períodos en blanco constituyen lo que la Dianética llama el banco de la mente reactiva.

Las veces en que la mente analítica está en pleno funcionamiento, más las veces en que la mente reactiva está en funcionamiento, son una línea continua de registro consecutivo a lo largo del período completo de la vida.

Durante los períodos en los que la mente analítica se ve desconectada, ya sea total o parcialmente, la mente reactiva entra en acción total o parcialmente. En otras palabras, cuando la mente analítica está medio desconectada la mente reactiva está conectada a medias. En realidad no es posible establecer proporciones tan marcadas, pero esto es para dar una aproximación.

Cuando el individuo está total o parcialmente "inconsciente", la mente reactiva se conecta total o parcialmente. Cuando está totalmente consciente, su mente analítica se encuentra en pleno control del organismo. Cuando se reduce su consciencia, la mente reactiva se conecta en la misma proporción.

A grandes rasgos, los momentos que contienen "inconsciencia" en el individuo son momentos contrasupervivencia. Por lo tanto, es vital que algo tome el control, de modo que el individuo pueda actuar mecánicamente para salvar a todo el organismo. El luchador que pelea medio inconsciente, el hombre quemado que se arrastra fuera del fuego, son casos en que la mente reactiva resulta valiosa.

La mente reactiva es muy ruda. Tiene que serlo para poder enfrentarse a las oleadas de dolor que ponen fuera de combate cualquier otra sensibilidad en el cuerpo. No es muy refinada, pero es terriblemente exacta. Posee una baja categoría de habilidad computadora, categoría que es subidiota, pero uno no esperaría otra cosa más que una baja categoría de habilidad de una mente que sigue conectada mientras el cuerpo está siendo aplastado o achicharrado.

El banco reactivo no almacena recuerdos según el concepto que nosotros tenemos de ellos. Almacena engramas[14]. Estos engramas son un registro completo, hasta el último detalle, de toda percepción que esté presente en un momento de "inconsciencia" parcial o total. Son tan exactos como cualquier otro registro en el cuerpo, pero tienen su fuerza propia. Son como grabaciones fonográficas o películas cinematográficas, si éstas tuvieran todas las percepciones de vista, sonido, olor, gusto, sensación orgánica, etc.

Sin embargo, la diferencia entre un engrama y un recuerdo es bastante clara. Un engrama puede estar permanentemente soldado a todos y cada uno de los circuitos del cuerpo y conducirse como una entidad.

En todas las pruebas de laboratorio sobre estos engramas, se encontró que poseían fuentes "inagotables" de poder para mandar al cuerpo. Sin importar cuántas veces se reactivara uno de ellos en un individuo, todavía era potente. De hecho, se volvía aún más capaz de ejercer su poder en proporción a su reactivación.

Lo único que pudo empezar a debilitar estos engramas fue la técnica que dio como resultado la terapia dianética, la cual se tratará en su totalidad en la tercera sección de este libro.

He aquí un ejemplo de un engrama: una mujer es derribada de un golpe. Queda "inconsciente". Es pateada y se le dice que es una farsante, que no es buena, que siempre está cambiando de parecer. Cuando esto sucede, cae una silla. En la cocina hay un grifo abierto.

Por la calle está pasando un coche. El engrama contiene un registro consecutivo de todas estas percepciones: vista, sonido, tacto, gusto, olor, sensación orgánica, sentido cinético, posición de las articulaciones, registro de sed, etc. El engrama constaría de la declaración completa que se le hizo cuando estaba "inconsciente": los tonos de la voz, la emoción en la voz, el sonido y la sensación del primer golpe y de los subsiguientes, el tacto del suelo, la sensación y el sonido de la silla derribada, la sensación orgánica del golpe, quizás el sabor de la sangre en su boca o cualquier otro sabor presente, el olor de la persona que la ataca y los olores de la habitación, el sonido del motor y de las ruedas del coche que pasa, etc.

Todas estas cosas caerían dentro de la categoría de la "sugestión imperativa". Pero aquí hay otra cosa que es nueva; algo que no está en los bancos estándares, excepto sus circunstancias: dolor y emoción dolorosa.

Estas cosas son las que establecen la diferencia entre los bancos estándares y los bancos reactivos de engramas: el dolor físico y la emoción dolorosa. El dolor físico y la emoción dolorosa representan la diferencia entre un engrama, que es la causa de la aberración -de toda aberración-, y un recuerdo[15].

Todos hemos oído que la mala experiencia ayuda a vivir y que sin la mala experiencia el hombre jamás aprende. Esto puede ser muy, muy cierto, pero no incluye al engrama. El engrama no es experiencia; es acción impuesta.

Quizá, antes de que el hombre poseyera un vocabulario extenso, estos engramas le fueran de alguna utilidad. Representaban supervivencia en formas que se explicarán más adelante. Pero cuando el hombre adquirió un buen lenguaje homonímico (palabras que suenan igual pero que significan cosas diferentes) y, de hecho, cuando adquirió cualquier lenguaje, estos engramas se convirtieron mucho más en un riesgo que en una ayuda. Y ahora, con el hombre bastante evolucionado, estos engramas no le protegen en absoluto, sino que le vuelven loco, ineficaz y enfermo.

La prueba de cualquier afirmación está en su aplicabilidad. Cuando estos engramas se borran del banco de la mente reactiva, la racionalidad y la eficiencia aumentan enormemente; la salud se mejora considerablemente, y el individuo computa racionalmente según el patrón de conducta de supervivencia, es decir, disfruta de sí mismo y de la compañía de los que le rodean, y es constructivo y creativo. Es destructivo sólo cuando algo realmente amenaza la esfera de sus dinámicas.

Por tanto, el valor de estos engramas es del todo negativo en esta etapa del desarrollo del hombre. Cuando se encontraba más cerca del nivel de sus primos los animales (todos los cuales tienen mentes reactivas de este mismo tipo), esta información pudo haberle sido útil. Pero el lenguaje y su existencia modificada convierten a cualquier engrama en un riesgo notable y ningún engrama tiene ningún valor constructivo.

La mente reactiva se dispuso para asegurar la supervivencia. Todavía aparenta actuar en este sentido; pero sus grandes errores sólo conducen ahora en la otra dirección.

Hay en realidad tres clases de engramas, todos ellos aberrativos: el primero es el engrama contrasupervivencia. Este contiene dolor físico, emoción dolorosa, todas las otras percepciones y amenaza para el organismo. Una niña a la que un violador golpea para desmayarla y después abusa de ella, recibe este tipo de engrama. El engrama contrasupervivencia contiene un antagonismo aparente o verdadero hacia el organismo.

El segundo tipo de engrama es el engrama prosupervivencia. Un niño de quien se ha abusado está enfermo.

Mientras está parcial o totalmente "inconsciente" se le dice que se le cuidará, que se le tiene un gran cariño, etc. Este engrama no se toma como contrasupervivencia, sino como prosupervivencia. Parece estar a favor de la supervivencia. De los dos, este último es el más aberrativo, ya que se ve reforzado por la ley de la afinidad que siempre es más poderosa que el miedo. El hipnotismo se aprovecha de esta característica de la mente reactiva, al ser un trato de simpatía a un individuo artificialmente inconsciente. El hipnotismo está tan limitado como está porque no contiene, como factor, dolor físico y emoción dolorosa: cosas que mantienen a un engrama fuera de la vista y anclado por debajo del nivel de "consciencia".

El tercero es el engrama de emoción dolorosa, que es similar a los otros engramas. Es causado por la conmoción de una pérdida repentina, como la muerte de un ser amado.

El banco de la mente reactiva se compone exclusivamente de estos engramas. La mente reactiva "piensa" exclusivamente con estos engramas. Y "piensa" con ellos de una forma que haría maldecir a Korzybski[16], porque piensa en términos de total identificación, es decir, identidades: una cosa idéntica a otra.

Si la mente analítica hiciera una computación sobre manzanas y gusanos, probablemente ésta podría formularse como sigue: algunas manzanas tienen gusanos, otras no; al morder una manzana, ocasionalmente uno encuentra un gusano, a menos que la manzana haya sido debidamente fumigada; los gusanos dejan agujeros en las manzanas.

Sin embargo, la mente reactiva, haciendo una computación de manzanas y gusanos según se contienen en su banco de engramas, computaría como sigue: las manzanas son gusanos, son mordiscos, son agujeros en manzanas, son agujeros en cualquier cosa, son manzanas y siempre son gusanos, son manzanas, son mordiscos, etc.

Las computaciones de la mente analítica pueden abarcar las más sorprendentes sumas de cálculos, los astutos giros de la lógica simbólica, las computaciones requeridas para la construcción de puentes o la confección de vestidos. Cualquier ecuación matemática que se haya visto procedió de la mente analítica y podría ser utilizada por la mente analítica para resolver los problemas más rutinarios.

¡No así la mente reactiva! Esta es tan bella y maravillosamente simple, que puede afirmarse que funciona únicamente con una ecuación: A = A = A = A = A.

Inicia cualquier computación con la mente reactiva. Naturalmente, iníciala con los datos que ésta contiene. Para esta mente cualquier dato es exactamente igual a cualquier otro dato en la misma experiencia.

Una computación analítica hecha con la mujer que fue golpeada, según se mencionó, sería la de que las mujeres caen a veces en situaciones en que son golpeadas y lastimadas, y se ha sabido que hay hombres que golpean y lastiman a las mujeres.

Una computación de la mente reactiva sobre este engrama, como engrama, sería: el dolor de la patada es igual al dolor del golpe, es igual a la silla que se derriba, es igual al coche que pasa, es igual al grifo, es igual al hecho de que ella es una farsante, es igual al hecho de que ella no es buena, es igual al hecho de que ella cambia de parecer, es igual a los tonos de voz del hombre, es igual a la emoción, es igual a una farsante, es igual a un grifo abierto, es igual al dolor de la patada, es igual a la sensación orgánica en el área de la patada, es igual a la silla que se derriba, es igual a cambiar de parecer, es igual a... Pero, ¿para qué continuar? Cada una de las percepciones de este engrama es igual a cualquier otra percepción de este engrama. ¿Qué, no es eso absurdo? ¡Exactamente!

Continuemos examinando nuestra sugestión imperativa poshipnótica de la. corbata que se toca y la chaqueta que se quita. En ésta tenemos los factores visibles de cómo opera la mente reactiva.

Esta sugestión poshipnótica sólo necesita una carga emocional y dolor físico para transformarse en un engrama peligroso. En realidad es una cierta forma de engrama. Es introducido por simpatía entre el operador y el individuo, lo que haría de él un engrama prosupervivencia de compasión.

Sabemos ahora que el operador sólo tenía que tocar su corbata para que el individuo despierto se quitara la chaqueta. El individuo no sabía qué era lo que le hacía quitarse la chaqueta, y encontraba todo tipo de explicaciones para la acción, ninguna de las cuales era la correcta. El engrama, en este caso la sugestión poshipnótica, en realidad estaba situado en el banco de la mente reactiva. Estaba por debajo del nivel de consciencia, era una compulsión que brotaba de debajo del nivel de consciencia. Y operaba sobre los músculos para hacer que el individuo se quitara la chaqueta. Eran datos impresos en los circuitos del cuerpo, por debajo del nivel de mando de la mente analítica, y no solamente operaban sobre el cuerpo, sino también sobre la misma mente analítica.

Si este individuo se quitara la chaqueta cada vez que viera que alguien se toca una corbata, la sociedad lo consideraría ligeramente loco. Y, sin embargo, no hubo poder de consentimiento sobre esto. Si el individuo hubiese intentado frustrar al operador negándose a quitarse la chaqueta, habría experimentado una gran incomodidad de una u otra clase.

Tomemos ahora un ejemplo de los procesos de la mente reactiva en un nivel inferior de la vida: un pez entra nadando en lugares poco profundos donde el agua es salobre, amarilla y tiene sabor a hierro. Acaba de tomar un bocado de camarón cuando un pez más grande lo embiste y lo golpea en la cola.

El pececillo consigue escapar, pero ha sido lastimado físicamente. Teniendo poderes analíticos insignificantes, el pececillo depende de la reacción para una gran parte de la elección de su actividad.

Ahora cura su cola y sigue con sus asuntos. Pero un día es atacado por un pez más grande que le golpea la cola. Esta vez no es lastimado seriamente; simplemente golpeado. Pero algo ha sucedido. Algo en su interior considera que en su elección de acción está siendo descuidado. Hay una segunda lesión en la misma área.

La computación en el nivel reactivo del pez fue ésta: poca profundidad es igual a salobre, es igual a amarillo, es igual a sabor a hierro, es igual a dolor en la cola, es igual a camarón en la boca, y cualquier cosa de éstas es igual a cualquier otra.

El golpe en la cola en la segunda ocasión activó[17] el engrama. Demostró al organismo que algo como el primer accidente (pensamiento de identidad) podría volver a suceder. Por lo tanto, ¡cuidado!

Después de esto, el pececillo nada en aguas salobres. Esto lo pone ligeramente "nervioso". Pero sigue nadando y se encuentra en aguas amarillas y salobres. Y todavía no da la vuelta. Comienza a sentir un pequeño dolor en la cola. Pero sigue nadando. De repente, siente un sabor a hierro y el dolor en la cola se hace intenso. Y allá va como un rayo. Ningún pez le perseguía. Allí había camarones para comer. Pero de todos modos se alejó de allí. ¡Peligroso lugar! Y, si no se hubiera retirado, habría conseguido de verdad un dolor en la cola.

El mecanismo es un cierto tipo de actividad de supervivencia. En un pez, puede servir para un propósito. Pero en un hombre que se quita la chaqueta cada vez que alguien se toca la corbata, el mecanismo de supervivencia ha sobrevivido demasiado. ¡Pero ahí está! Sigamos investigando a nuestro joven y su chaqueta. La señal para quitarse la chaqueta era muy precisa. El operador se tocaba la corbata. Esto es equivalente a todas y cada una de las percepciones que recibía el pez y que le hicieron retroceder. El tocarse la corbata pudo haber sido una docena de cosas. Cualquiera de las doce cosas pudo haber sido la señal para quitarse la chaqueta.

En el caso de la mujer que quedó inconsciente y fue pateada, cualquier percepción en el engrama que recibió tiene un grado de reestimulación[18]. El agua saliendo de un grifo podría no haberla afectado en gran medida. Pero el agua saliendo del grifo, más un coche que pasa, podrían haber iniciado cierta leve reactivación del engrama, una vaga molestia en las áreas en que fue golpeada y pateada, aunque todavía no lo suficiente como para causarle verdadero dolor; pero de todos modos está ahí. Al agua saliendo y al coche pasando agregamos la estrepitosa caída de una silla y la mujer experimenta una conmoción de leves proporciones. Agrega ahora el olor y la voz del hombre que la pateó, y el dolor empieza a aumentar. El mecanismo le está diciendo que ella se encuentra en terreno peligroso, que debería irse. Pero ella no es un pez, sino un ser altamente sensible; según lo que sabemos, la más compleja estructura mental que ha evolucionado hasta ahora en la tierra: el organismo de la especie humana. Hay muchos otros factores en el problema aparte de este engrama específico. Ella se queda. Los dolores en las áreas en que fue maltratada se transforman en una predisposición a la enfermedad o son enfermedad crónica en sí mismos; cierto que de menor importancia en el caso de este incidente, pero enfermedad de todos modos. Su afinidad por el hombre que la golpeó puede ser tan alta que el nivel analítico, ayudado por un tono general normalmente alto, puede contrarrestar estos dolores. Pero si ese nivel es bajo, sin mucho que lo apoye, entonces los dolores pueden hacerse mayores.

El pez que fue lastimado y que recibió un engrama no repudió a los camarones. Puede ser que después perdiese un poco su entusiasmo por los camarones, pero el potencial de supervivencia de comer camarones hacía que identificara a los camarones mucho más con el placer que con el dolor.

Una vida agradable y esperanzada en general -y nunca pienses que insinuamos que la mujer se queda solamente por la comida, digan lo que digan los bromistas respecto a las mujeres- tiene un alto potencial de supervivencia, y eso puede vencer una gran cantidad de dolor. Sin embargo, según disminuye el potencial de supervivencia, nos acercamos más estrechamente al nivel del dolor (zona 0 y zona 1), y tal engrama podría empezar a ser severamente reactivado.

Aquí hay, sin embargo, otro factor además del dolor; de hecho varios factores más. Si al joven que se quita la chaqueta se le hubiese dado una de las sugestiones imperativas neuróticas que se enlistaron hace unas pocas páginas, habría reaccionado a ella al recibir la señal.

El engrama que esta mujer ha recibido contiene una sugestión imperativa neurótica además de los reestimuladores[19] generales, tales como el grifo, el coche y la silla derribada. Se le ha dicho que es una farsante, que no es buena y que siempre está cambiando de parecer. Cuando el engrama es reestimulado en una de las muchas formas posibles, ella tiene la "sensación" de que no es buena, de que es una farsante, y cambiará de parecer.

Hay a mano varios casos que ilustran con propiedad lo triste de esto. Un caso en particular, que fue aclarada, había sido golpeada severamente muchas veces habiéndosele dicho una cosa similar cada vez, todas ellas derogatorias. El contenido infería que era de moral muy relajada y que cohabitaba con cualquiera. Su padre, que la trajo como caso -ella ya se había divorciado- se quejaba de que era de moral muy relajada y había cohabitado con varios hombres en otras tantas semanas. Ella misma admitió que esto era cierto, que no podía comprenderlo, que le preocupaba, pero que simplemente "parecía no poder evitarlo". Un examen de los engramas en su banco de mente reactiva sacó a la luz una larga serie de palizas con ese contenido. Dado que este era un asunto de investigación y no de tratamiento -aunque éste le fue administrado- se entró en contacto con su ex-esposo. Un examen, del que ella no supo, demostró que la dramatización[20] iracunda del hombre contenía estas mismísimas palabras. Había pegado a su esposa hasta convertirla en una mujer de moral relajada, porque él temía a las mujeres de moral relajada.

Todos los casos examinados en esta investigación fueron verificados cotejando los engramas del paciente con los engramas del que los proporcionó. Los contenidos de los incidentes se comprobaron siempre que ello fue posible, y se encontró que concordaban uniformemente. Se tomaron todas las medidas para evitar otro medio de comunicación entre el que los proporcionó y el paciente. Se descubrió que todo lo hallado en los períodos "inconscientes" de cada paciente era exacto cuando se cotejaba con otras fuentes.

La analogía entre el hipnotismo y la aberración resulta buena. Mediante sugestión imperativa, el hipnotismo introduce una u otra forma de demencia. Generalmente es de efecto temporal, pero a veces la sugestión hipnótica no se "soltará" o se eliminará de forma deseable para el hipnotizador. El peligro de efectuar experimentos con hipnotismo en pacientes no aclarados se encuentra en otro mecanismo de la mente reactiva.

Cuando existe un engrama como el de nuestro ejemplo anterior, la mujer obviamente estaba "inconsciente" en el momento de recibir el engrama. Ella no poseía un recuerdo (registro) del incidente en el banco estándar, aparte de saber que el hombre la había dejado inconsciente. Por lo tanto, el engrama no era una experiencia, tal y como entendemos la palabra. Podía actuar desde abajo para aberrar sus procesos pensantes. Podía ocasionarle extraños dolores -que ella atribuía a alguna otra cosa- en las áreas lastimadas. Pero era desconocido para ella.

Era necesaria la activación para poner en marcha el engrama. Pero, ¿qué era exactamente lo que podía activarlo? Un tiempo después, encontrándose cansada, el hombre la amenazó con pegarla de nuevo y la insultó. Esta fue una experiencia a nivel consciente. Ella la encontró "mentalmente dolorosa". Y era "mentalmente dolorosa" solamente porque por debajo de esta experiencia había dolor físico, vivo y real, oculto, que había sido activado por la experiencia consciente. La segunda experiencia era un candado[21]. Era un recuerdo, pero tenía una nueva clase de acción en los bancos estándares. Tenía demasiado poder y ese poder lo obtuvo de un golpe físico pasado. La mente reactiva no es demasiado cuidadosa en cuanto a su reloj medidor del tiempo. De hecho, no puede distinguir entre la edad de un año y la de noventa, cuando se inicia una activación. El engrama real surgió por debajo del banco estándar.

Ella cree que está preocupada por lo que él le dijo en la experiencia del candado. En realidad está preocupada por el engrama. De esta forma, los recuerdos se hacen "dolorosos". Pero el dolor no se almacena en los bancos estándares. No hay espacio para el dolor en ese banco. Ningún espacio. Hay un lugar para el concepto del dolor, y estos conceptos de lo que es doloroso son lo bastante buenos para mantener a ese organismo sensible llamado hombre alejado de todo el dolor que él cree que es realmente peligroso. En un claro no existen recuerdos que induzcan al dolor, porque no se ha dejado ningún registro de dolor físico en el banco de la mente reactiva que eche a perder la maquinaria.

El joven que se quita la chaqueta no sabía qué era lo que le preocupaba o qué le obligaba a hacer lo que hacía. La persona con un engrama no sabe qué es lo que le preocupa. Piensa que es el candado, y el candado puede encontrarse a una distancia muy remota de cualquier cosa que se parezca al engrama. El candado puede tener un contenido similar de percepciones; pero puede ser sobre un asunto completamente diferente.

No es muy complicado comprender qué es lo que hacen estos engramas. Simplemente son momentos de dolor físico lo bastante fuertes como para desconectar una parte o la totalidad de la maquinaria analítica; son antagonismo hacia la supervivencia del organismo o falsa compasión para la supervivencia del organismo. Esa es la definición completa. "Inconsciencia" grande o pequeña, dolor físico, contenido de percepticos y datos contrasupervivencia o prosupervivencia. Son manejados por la mente reactiva, que piensa exclusivamente en identidades de que todo es igual a todo. Y ellos imponen sus órdenes al organismo blandiendo el látigo del dolor físico. Si el organismo no hace exactamente lo que ellos dicen (y cualquier claro te dirá que es imposible hacerlo), se conecta el dolor físico. Ellos dirigen a una persona como un domador dirige a un tigre; y durante el proceso pueden convertir a un hombre en un tigre sin mucha dificultad, y además pegarle la sarna.

Si el hombre no hubiese inventado el lenguaje o, como se demostrará, si sus lenguajes fuesen un poco menos homonímicos y más específicos con sus pronombres personales, los engramas todavía serían datos de supervivencia y el mecanismo funcionaría. Pero el hombre ha sobrepasado la utilidad de estos engramas. Eligió entre lenguaje y locura potencial, y por los vastos beneficios del primero recibió la maldición de la segunda.

El engrama es la única y exclusiva fuente de la aberración y de la enfermedad psicosomática.

Se ha examinado una enorme cantidad de datos. No se ha encontrado una sola excepción. En "personas normales", en el neurótico y demente, la eliminación total o parcial de estos engramas, sin otra terapia, ha producido de manera uniforme un estado muy superior a la norma actual. No se encontró la necesidad de cualquier otra teoría o terapia que las que se dan en este libro para el tratamiento de todas las enfermedades psíquicas o psicosomáticas.

[2] Inductivo -va: que usa el razonamiento de inducción, lógico, de que existe una ley general porque existen casos particulares que parecen ser ejemplos de ella.



[3] Artritis: una condición que causa inflamación, dolor y rigidez en las articulaciones.

[4] Sinovitis: inflamación de la membrana sinovial (secretora de sinovia, líquido lubricante de las articulaciones de los huesos).

[5] Coronario -ria: relativo a las arterias que proporcionan sangre al corazón.

[6] Calígula: (12-41 d. de C.) emperador romano (37-41). Su gobierno estuvo marcado por la extrema crueldad y la tiranía.

[7] Esquizofrénico: la definición original de esquizofrénico, o "personalidad escindida", se debió a la observación del cambio de identidad; la idea de que uno es dos personas.

[8] Maníaco-depresivo: un individuo que sube por la escala tonal; hay una pequeña euforia, a la que él llega, y se hunde de nuevo.

[9] Neurótico: una persona que tiene alguna obsesión o compulsión que domina su autodeterminismo hasta tal grado que es un riesgo social.

[10] Dipsómano: una persona que sufre de una incontrolable avidez por el alcohol.

[11] Carga: energía o fuerza dañina acumulada y almacenada en la mente reactiva, resultante de los conflictos y experiencias desagradables que una persona ha tenido.

[12] Hipocondríaco: una persona que continuamente muestra inquietud innecesaria acerca de su salud.

[13] Una advertencia aquí: Esto son pruebas que se han hecho .a personas que pudieron ser hipnotizadas y a personas que no pudieron serlo pero que fueron drogadas. Proporcionaron datos valiosos para la Dianética. Estas pruebas sólo se pueden reproducir cuando conoces la Dianética, a menos que desees realmente volver a alguien loco por accidente, pues estas sugestiones no siempre desaparecen. El hipnotismo es una variable incontrolable. Es peligroso, y una bomba atómica en una reunión no lo sería más.

[14] En Dianética, la palabra engrama se utiliza en su sentido más preciso como una "huella definida y permanente que un estímulo deja en el protoplasma (sustancia constitutiva de las células) de un tejido". Se le considera un grupo unitario de estímulos que inciden únicamente en el ser celular.

[15] En Dianética, se considera que un recuerdo es cualquier concepto de percepciones almacenadas en los bancos estándares de memoria, el cual es potencialmente recordable por el "yo". Una escena contemplada por los ojos y percibida por los otros sentidos se convierte en un registro en los bancos estándares de memoria, y más tarde puede ser recordada por el "yo" para referencias.



[16] Alfred Korzybski: (1879-1950) científico y escritor americano. Desarrolló el tema de la semántica general.

[17] Activar: (del inglés key-in) en un momento en el que el medio ambiente en torno al individuo despierto, pero fatigado o angustiado, es similar al engrama latente, el engrama se activa.

[18] Reestimulación: momento en el que las percepciones del tiempo presente se parecen a las de un engrama.

[19] Reestimulador: es algo parecido al contenido de la mente reactiva, o de parte de ésta, que se percibe continuamente en el entorno del organismo

[20] Dramatización: la reproducción completa o parcial de un contenido engrámico por un aberrado en su entorno de tiempo presente. La conducta aberrada es total dramatización. El grado de dramatización está en relación directa al grado de reestimulación de los engramas que la causan.

[21] Candado: un momento analítico en que hay una semejanza con las percepciones del engrama, reestimulándose así el engrama o poniéndose en acción, al ser interpretados erróneamente por la mente reactiva los percépticos de tiempo presente, entendiendo que la misma condición que produjo el dolor físico en una ocasión anterior se encuentra ahora a mano.

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